Nuestra Historia
Las Carmelitas Misioneras somos fruto del proceso de búsqueda y de la experiencia interior de Francisco Palau y Quer, carmelita descalzo, místico y profeta del siglo XIX.
“Siempre abierto a la pregunta existencial”, “siempre en camino de frontera”, “siempre contemplativo en misión”. Francisco Palau intuyó, comprendió y asimiló el mandamiento de Jesús en clave de comunión: amor a Dios y amor al prójimo. Esta íntima convicción alentó su vida y su obra: “Tu amor es uno y se llama Iglesia”.
Intentamos vivir la centralidad del Misterio de la Iglesia: contemplación y anuncio de su belleza, y servicio generoso al Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. El misterio de la Iglesia es para nosotras como el prisma a través del cual contemplamos toda la realidad de la vida cristiana, nuestra consagración y el compromiso de servicio a los hermanos en la historia concreta que nos toca vivir.
El Carmelo Misionero hereda de su fundador la disposición y el talante misionero para ir “donde la gloria de Dios me llame”.
Francisco Palau percibe con mucha claridad lo que han de hacer sus hijas:
Allí donde hay una herida que sanar, una pena que aliviar, un gozo que celebrar, una esperanza que resucitar, una persona a la que dignificar, una injusticia que vencer, una certeza que confirmar, una fe y un amor que compartir… ahí intentamos plantar nuestra tienda como carmelitas misioneras. “Mírale en este cuerpo que es su Iglesia, llagado, crucificado, indigente, perseguido, despreciado y burlado. Y, bajo esta consideración, ofrécete a cuidarle y prestarle aquellos servicios que estén en tu mano”.
Siempre en busca de nuevos horizontes, somos mujeres sencillas, pero valientes, abiertas a la universalidad; siempre amigas de abrir fronteras y caminos de diálogo y colaboración.
Comprometidas con la historia, nos sentimos enviadas a estar cerca de la gente, al servicio de un mundo herido y necesitado; sensibles y solidarias con los pobres y excluidos; implicadas en proyectos de promoción a favor de la mujer, desplazados, inmigrantes; con nuevas formas de presencia que respondan a los desafíos de la misión hoy, como las poblaciones indígenas olvidadas. “… yo te envío y, en medio del choque, te diré lo que tienes que hacer”.
Así, el anuncio del Evangelio se realiza de múltiples formas, como era el deseo de nuestro fundador: la dedicación a la misión que sea más necesaria en cada lugar y en cada momento. Hoy son varias naciones las que cuentan y acogen nuestra presencia orante, fraterna y misionera en los cinco continentes. “Mi misión se reduce a anunciar a los pueblos que tú, Iglesia, eres infinitamente bella y amable”.
De esta forma, la congregación realiza su actividad apostólica en la educación cristiana, la acción en el campo de la salud, la misión “ad gentes”, la pastoral social, la pastoral de la juventud, la pastoral de la espiritualidad y otras formas de evangelización. “Amor a Dios, amor al prójimo: éste es el objeto de mi misión”.
Y seguimos ensanchando la tienda, renaciendo y creciendo en misión compartida con los laicos.
El Padre Palau considera que, para ejercer el amor al prójimo, es importante llevar a cabo la misión de la enseñanza, considerándolo como ALTO Y SUBLIME MINISTERIO confiado a nuestras manos.
Misión que, desde el inicio de la congregación, las Carmelitas Misioneras hemos querido llevar a cabo con la ilusión de sentir que la educación es el mejor servicio que se puede prestar a la sociedad, pues es la base de toda transformación y progreso humano, tanto personal como comunitario.
“Enseñad, nos manda nuestro adorable Maestro Jesucristo (…) Siendo tal la constitución física y moral del hombre, su progreso y su marcha por el camino de las virtudes pide y exige una enseñanza paulatina y que dure toda la vida.”
El Papa Francisco considera a los docentes “¡Artesanos de humanidad! ¡Y constructores de la paz y del encuentro!”, así como “… inspiradores y motivadores de niños, adolescentes y jóvenes que necesitan quien los acompañe en sus inquietudes, en sus luchas, en sus sueños, en sus ansias de libertad y búsqueda de la verdad”.
